Iván Rodríguez

#Focus #Iberia

Veinteenes

Ese otro país es el que, cada año, ve llegar su veinteene y se congratula de que, aunque sea por un mísero día, niñas y niños pasen a ser un elemento del primer plano informativo (y eso, las más de las veces, por los pelos). Porque ese día de cada noviembre no se celebra sólo el día de la Infancia sino –el matiz es importante- el de sus derechos que, además, tienen como apellido humanos

#Focus #Iberia

Un país de extraescolares

Admitamos que la idea de madrugar para que todos entremos a trabajar a la misma hora, como hacían los primeros obreros bajo la tutela estricta de algún silbato, o de fichar en alguna máquina para demostrar que estamos ahí encadenados durante el tiempo suficiente debería hacerse extraña en el capitalismo volátil y globalizado de ese mismo siglo XXI. Pero, como las filas a la entrada del colegio, son realidades que resisten tozudas incluso tras una pandemia planetaria que –decían los agoreros- vendría a cambiar para siempre nuestras vidas.

Abierto por vacaciones
#Focus #Iberia #Izquierda hoy

Abierto por vacaciones

La nostalgia, ya se sabe, es también la palanca que echa a rodar cualquier fundamentalismo; y el PP es hoy, bajo su apariencia democrática, el mismo rodillo reaccionario que se opuso al divorcio, al aborto, al condón y al matrimonio entre personas del mismo sexo sólo porque oponerse es su oficio y su ADN. Un partido para el que todas las políticas no deben acabar sino en eso, una eterna reposición del pasado.

Susana y los viejos (Artemisia Gentileschi)
#Focus #Iberia

Considere este texto un constructo ideológico

Estoy hecho a la antigua, no lo puedo remediar. Será por eso que prefiero un país donde no sólo las mujeres sobrevivan a sus divorcios, sino en el que un trabajador tenga derecho a ir al baño en lugar de tener que mear en una botella, o en el que se nos proteja, cobrando impuestos a los más ricos, de caer en la pobreza; incluso uno en el que me operen con garantías en un hospital público.

#Focus #Iberia #La Plaza

Rocío

Da igual la devoción que le tengas a la virgencita de tu pueblo o lo curiosos que sean los trajes populares de tu terruño; no hay festividad mariana ni evento campestre que pueda siquiera compararse con el despliegue homérico de las cifras de la romería del Rocío.