Hay dos razones claras por las que el hombre ha dominado históricamente a la mujer. Una, la fuerza física ; el hombre puede neutralizar a la mujer si quiere. Y la otra el hecho de ser madre, esto la hace vulnerable largos períodos además de dependiente de la comunidad para sobrevivir y que sus hijos también lo hagan.
Ayer, en la cocina de mi casa durante un aperitivo distendido y amigable se dio una situación graciosa e interesante. Éramos cinco, dos italianos, dos españoles y una israelí. Todo empezó hablando de Trump, Venezuela… y no sé cómo, llegamos al punto en el que los hombres veían un futuro catastrófico y las mujeres la posibilidad de que la IA o Trump no significaran el final de nada sino quizás el comienzo de algo. Los hombres nos designaron ingenuas y mi amiga, que además es abogada y esto lo digo porque nunca la había visto en acción, se metió en camisa de once varas y empezó a hablar de patriarcado. En este punto, los hombres, de izquierdas, marxistas y defensores de los derechos humanos, muestran a menudo un miedo visceral a puntos radicales de la visión femenina pujante del siglo XXI.
Mi amiga, pongamos, Manuelika, por lo ladino, argumentó diciendo que si las mujeres llegaran a tener el poder, el verdadero poder, quizás el mundo iría mejor en términos humanistas y ellos pusieron el grito en el cielo, primero, intentando neutralizarla desde el miedo, que si Thatcher, Meloni, Marine Le Pen; y luego desde la negación: que el mundo ya había cambiado y que las mujeres podían hacer lo mismo que los hombres en una sociedad totalmente transformada, y que de qué nos quejábamos, que vivíamos en el pasado y que el poder ya estaba repartido. Todo dando a entender una radicalización injustificada del feminismo. Dicho de otra manera, sintiéndose una más feminazi que de costumbre. Pero mi amiga, cual hembra en celo, no cejaba. La discusión subió de tono, y su marido se fue al salón diciendo que estaba muy violenta, que así no se podía discutir, que acaparaba la palabra y no dejaba hablar a nadie, lo cual era en parte cierto pero, en fin, cosas de casa, pensaba yo.
Y es que muchas de esas ideas «feminazis» están fundamentadas en datos científicos. Según la neuróloga estadounidense Louann Brizendine en su libro El cerebro femenino, las mujeres tenemos más neuronas espejo, las encargadas de ponerse en la posición del otro. Esto significa que evolutivamente hemos tenido que desarrollarlas para, a través de la empatía, poder seguir amamantando y dando los cuidados necesarios para que nuestros hijos no mueran en condiciones en las que cualquier ser humano hubiera claudicado por egoísmo, y no en el mal sentido, sino para sobrevivir o simplemente tener una vida apacible. Todas las madres sabemos lo duro que pude llegar a ser la crianza y cómo hay momentos en los que realmente podrías mandar a tomar por saco a todo el mundo porque, cuando llevas semanas sin dormir ni comer bien, trabajando y, a veces, en condiciones sociales y económicas penosas, pues una debe tener mucha empatía para poder decidir seguir haciéndolo.
Después, podríamos pensar en los psicópatas, en su prevalencia masculina, en el factor de la falta de empatía, que enlazaría con la idea de la neuróloga. Si pensamos por ejemplo en Donald Trump, o en grandes dictadores de la historia de la humanidad, está claro que hay que ser muy, pero que muy psicópata para mandar matar a miles de personas sin despeinarte, que te parezca estratégicamente aceptable para el beneficio de algunos y seguir durmiendo cada noche a la pata la llana.
Y la verdad es que igual mi amiga Manuelika, tiene razón, no estaría mal que después de cientos de miles de años de patriarcado implantando políticas guerreras, de competencia y violentas dejaramos que las mujeres tomaran el poder unos cientos de años a ver qué pasaba, nada más que por probar, a lo mejor, nos sorprendería, o a lo mejor no, pero bueno, todo es intentarlo y ver si en un mundo matriarcal las cosas irían mejor en términos de reparto y humanidad. Y si no, pues ya se vería. Lo que no entiendo es el miedo masculino a este cambio ¿Temen que los exterminemos? Perder el poder no puede ser tan traumático, hombre, a lo mejor os quitaríais la carga de ser tan machos y podríais llorar en público, porque el patriarcado también afecta a los hombres. Probemos, renovemos, innovemos sin miedo y equilibremos la blanza.
